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COMPARECENCIA DEL MINISTRO DE DEFENSA SOLICITANDO AUTORIZACIÓN PARA EL ENVÍO DE TROPAS A LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO

30/05/2006 Twitter Comisión de Defensa del Congreso

"Como ya apunté en mi comparecencia del 9 de mayo pasado en esta misma Comisión de Defensa del Congreso, el Gobierno estaba abierto a una participación en la República Democrática del Congo, a raíz de la petición que las Naciones Unidas habían hecho a la Unión Europea para las elecciones que están previstas en dicho país en el próximo mes de julio.

El 10 de mayo, es decir al día siguiente de aquella comparecencia parlamentaria, finalizó la Conferencia de Generación de Fuerzas en Postdam (Alemania) donde los representantes militares españoles detallaron nuestra posible aportación.

Y, pocos días después, el lunes día 15, en la reunión que los ministros de Defensa de la Unión Europea celebramos en Bruselas, pude transmitir a mis homólogos la decisión del Gobierno de España de pedir autorización al Congreso para participar en dicha misión.

Paso a exponerles a continuación, muy sintéticamente, las razones y el contenido de la misma.

Comencemos por los orígenes: por los conflictos en la República Democrática del Congo y por la intervención, allí, de las Naciones Unidas.

En la República Democrática del Congo, conocida como Zaire entre 1971 y 1997, las intervenciones de la ONU se remontan a los primeros momentos de la independencia, en el periodo de la descolonización, a comienzos de los años 60.

Luego, durante la década de los 90, las crisis en la zona desembocaron en una guerra dentro del propio territorio, a partir de 1998, en la cual se vieron involucrados hasta seis países; una guerra civil con importantes implicaciones internacionales, que algunos llegaron a calificar como la "primera guerra mundial del continente africano".

De esta expresión se hace eco el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), llegando a comentar que, en dicho conflicto " han muerto supuestamente entre tres y cinco millones de personas, bien como resultado directo de la guerra o debido a las enfermedades y la desnutrición. Dos millones de personas han huido a regiones cercanas y 300.000 civiles se han convertido en refugiados".

Este es, señorías, el dramático origen de la situación actual, un trágico escenario de fondo del cual se pretende salir y en el que se van produciendo lentos avances gracias, fundamentalmente, a la intervención internacional.

MONUC

Para conocer la razón y el origen de la intervención actual de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo, hay que ubicarse en el curso de dicho conflicto, concretamente en el mes de julio de 1999. Es en esa fecha cuando tuvo lugar la firma del Acuerdo de Lusaka (en Zambia), por el cual se concertó el alto el fuego y la retirada de las fuerzas militares extranjeras del territorio.

Aquel Acuerdo disponía el despliegue de una fuerza de Naciones Unidas para la recogida de armas, la asistencia humanitaria y la protección de desplazados y refugiados. Es el origen de MONUC, la misión que sigue actualmente vigente y en la que España ha mantenido observadores desde el año 2001.

A lo largo de estos años, la misión en la República Democrática del Congo ha continuado, se ha venido incluso incrementando, al tiempo que se avanzaba en un largo proceso de paz, tanto entre los países vecinos como entre las propias facciones congoleñas.

Como dato ilustrativo de la envergadura de la misión, les diré que, según los datos oficiales de MONUC, el 10 de mayo concretamente, el contingente militar era de 15.915 personas procedentes de 19 países.

MONUC es la más grande y costosa de las 18 misiones de mantenimiento de la paz que en estos momentos desarrolla la ONU. Actualmente, y hasta el 30 de septiembre de 2006, está autorizada por la Resolución 1635, con unos efectivos máximos de 16.700 militares.

Para explicar la misión a la que -si SS.SS. dan su conformidad- irán nuestras tropas, hemos de poner la vista en el mes de junio de 2003, cuando toma posesión un Gobierno transitorio de unidad nacional, con el mandato de convocar elecciones libres en dos años.

Por cierto que, en aquellas mismas fechas, en junio de 2003, debido a la insuficiencia de efectivos en MONUC para afrontar las luchas internas, la Unión Europea lanzó la Operación ARTEMIS, la primera misión autónoma de la UE fuera de nuestro continente.

Más adelante, hace ahora un año, en mayo de 2005, el Parlamento de transición congoleño acordó un borrador de Constitución que sería finalmente aprobado, en referéndum, en el mes de diciembre.

Aquella votación, la del referéndum constitucional fue la primera de una serie a la que han de suceder las de las elecciones presidenciales y legislativas, cuya primera vuelta tendrá lugar el próximo 30 de julio.

Estas elecciones son el motivo de la misión EUFOR RD CONGO en la que -insisto, si SS.SS. lo aprueban- participará el contingente español.

¿Cómo se llega a la definición de esta misión?

El pasado 27 de diciembre, es decir en la semana siguiente al referéndum constitucional, la ONU solicitó a la Unión Europea que se considerase la posibilidad del despliegue temporal de una fuerza en la República Democrática del Congo. Su objetivo sería el de ayudar a la misión de Naciones Unidas en dicho país, con motivo de las próximas elecciones presidenciales y legislativas.

En respuesta a esta petición, el Consejo de la Unión Europea dijo que sí, no sin antes establecer una serie de condiciones referidas tanto a la definición de la misión como condiciones de carácter jurídico y político:

En cuanto a la definición de la misión, se solicitó el establecimiento de una duración y un ámbito geográfico limitados, así como una entidad suficiente de la Fuerza capaz de garantizar la seguridad del contingente y el éxito de la misma.

En cuanto a las condiciones políticas, la aprobación de la misión por parte del Gobierno de la República Democrática del Congo, así como su reconocimiento por parte de las naciones próximas.

Y, en cuanto a las jurídicas, la firma de un Estatuto de Fuerzas entre la Unión Europea y el Gobierno del país.

Además, obviamente, la UE también solicitó una Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que autorizase el despliegue.

En consecuencia, la Resolución 1671/2006 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el pasado 25 de abril, "autoriza el despliegue de la EUFOR RD CONGO por un periodo que finalizará cuatro meses después" de la fecha de esa primera vuelta electoral.

Esta misma Resolución 1671 ya menciona haber tomado nota del apoyo al despliegue por parte del Gobierno de la República Democrática del Congo. Dos días después, el Consejo de la Unión Europea afirmaba haber decidido "en transparencia con los países limítrofes y la Unión Africana".

En cuanto al Estatuto de Fuerzas, la Unión Europea sigue negociando el documento final. Sin embargo, transitoriamente, el Gobierno congoleño ha admitido la aplicación del Estatuto de Fuerzas acordado para la misión de MONUC.

En resumen, y a los efectos de la participación de nuestras tropas, se cumplen pues, y muy sobradamente, todas las condiciones que los españoles nos hemos impuesto para participar en este tipo de misiones. A saber, la conformidad expresa del Gobierno de la República Democrática del Congo, solicitud de la ONU, decisión de la Unión Europea, cumplimiento de los fines previstos para las misiones exteriores y clara conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

En cuanto a la entidad de la fuerza en esta misión, puedo decirles que EUFOR R.D. CONGO tendrá la siguiente composición:

  • Un Cuartel General de la Operación en Postdam, Alemania.
  • Un Cuartel General de la Fuerza, en Kinshasa.
  • Un elemento avanzado, en el que se integrará la Compañía española y que, junto al Cuartel General en Kinshasa, totaliza un contingente de alrededor de 650 efectivos.
  • Y una fuerza desplegada en Gabón con un total estimado en torno a 1.000 efectivos, preparada para reaccionar cuando se le solicite.

¿En qué va a consistir la participación española?

El contingente nacional estará compuesto por un total de 130 efectivos, que se desglosarían en:

  • Una compañía de Infantería de reacción rápida, con 90 efectivos;
  • 10 oficiales y suboficiales de apoyo a los dos cuarteles generales -el de la Operación en Postdam y el de la Fuerza en Kishasa-

Y el resto, hasta completar los 130 efectivos, como elemento nacional de apoyo, es decir personal militar con diversas funciones imprescindibles y complementarias.

Su actividad consistirá en colaborar con los efectivos de MONUC para crear un ambiente seguro durante el proceso electoral.

Las fuerzas españolas desplegarán en Kinshasa, proporcionando la compañía de reacción inmediata. Esta actuará cuando sea requerida por el mando y, dependiendo de la situación, dando tiempo a la llegada de las fuerzas prealertadas en Gabón.

Entre los cometidos militares caben los de:

  • Llevar a cabo operaciones de información militar.
  • Estar preparados para la evacuación de agentes electorales y observadores internacionales.
  • Actuar en operaciones limitadas de estabilización.
  • Y estar preparados para, si es necesario, contribuir a la protección del aeropuerto internacional N. Djili de Kinshasa.

Sobre los tiempos, su estancia será la de la misión y que antes les comentaba: el límite de loscuatro meses posteriores a la celebración de las elecciones.

Asimismo está previsto que alcancen su capacidad operativa inicial sobre el terreno una semana antes de la fecha de las elecciones.

A partir de que este Congreso la autorice, el Mando de Operaciones tendrá la responsabilidad de desarrollar la operación de acuerdo con estas previsiones.

En cuanto a los costes, por lo que respecta a España, podemos anticipar una estimación, en el momento actual, en torno a los 19 millones de euros, haciendo notar a SS.SS. que la Unión Europea es la que asume los gastos comunes de la operación.

Como es obvio, toda misión de paz que requiere la participación de las Fuerzas Armadas conlleva riesgos que no podemos ignorar, porque son los que requieren precisamente la participación de los especialistas, es decir de los Ejércitos.

Las amenazas en la zona son las imaginables en un área como la que he procurado describirles someramente:

  • Grupos armados que se oponen al proceso de estabilización democrática;La posibilidad de conflictos civiles relacionados con personas que estén en desacuerdo con los resultados electorales,
  • Incluso las condiciones de salubridad y sanitarias.
  • y, en general, las propias de una zona en la que se vive un largo conflicto (campos de minas, por ejemplo, aunque éstos ya están localizados en su mayor parte), etcétera

Señorías: Nos implicamos en una misión importante; una misión que contribuye a enfrentar la inestabilidad y promover la democracia en una zona que es -según palabras del Alto Representante de la U.E. para la Política Exterior y de Seguridad Común- 'una parte de la columna vertebral de Africa'.

No es el único lugar conflictivo de dicho continente. Les recordaré un dato: durante los últimos 18 años, el número de misiones de mantenimiento de la paz en África, concretamente 25, es el mismo que el de todo el resto del mundo junto.

La inestabilidad y los problemas en cada lugar de conflicto se proyecta al continente y tiene graves consecuencias, en primer lugar, para sus habitantes de una manera dramática; pero unas consecuencias que también llegan indefectiblemente a Europa.

La estabilidad africana tiene gran valor para Europa, para España y, naturalmente, para el mundo, sea cual sea el eco, a veces demasiado débil, con el que se perciba.

En el mundo hay conflictos preocupantes, escenarios políticos, militares o sociales que merecen nuestra atención y la de nuestros aliados. África no puede quedar al margen, por razones de estabilidad aunque, no menos, por razones de solidaridad.

 

Dentro de la contribución a las misiones de paz por parte de un país modesto como España, o por parte de una comunidad que empieza a andar y a asumir sus responsabilidades de seguridad en el ámbito internacional, como es la Unión Europea, nos cabe una pequeña satisfacción. Reitero y preciso: sólo pequeña satisfacción.

Antes aludí a la operación Artemis, de la UE en 2003, en este mismo país. Pues bien, la primera participación española en una operación de paz fue también en África, concretamente en Angola, en 1989, hasta 1991. No ha sido la única; hemos participado en otras 11 más de diversa importancia y con diferentes grados de implicación, a lo largo de estos años

Sin embargo, debemos reconocer que los países al sur del Sahara -y no sólo en el caso de España- por lo general han estado alejados de las prioridades de la política exterior durante las últimas décadas.

Pero, aunque fuese en términos meramente egoístas "quiénes no perciben las repercusiones que tienen -y tendrán- también sobre nosotros la pobreza, la inestabilidad, la falta de desarrollo económico, social y político de esta parte del mundo"

La operación EUFOR RD CONGO y nuestra presencia en la misma resulta especialmente coherente, además, con la actual política exterior española.

El Plan África, informado por el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación en el mismo Consejo de Ministros en el que se tomó el acuerdo de solicitar la autorización para esta misión, señala, entre otras, la contribución de nuestro país al afianzamiento de la democracia, la paz y la seguridad en el continente.

Señorías, en estos momentos la transición hacia la democracia en la República Democrática del Congo se encuentra en una fase decisiva. Que se cumpla el objetivo de un proceso electoral fiable, que tengan lugar unas elecciones libres y transparentes, es digno de ser tenido en cuenta y aconseja nuestro concurso.

Tampoco es desdeñable el hecho de participar en una operación importante solicitada a la Unión Europea, desde los propios centros de decisión junto a países como Alemania o Francia.

En definitiva, el Gobierno la valora positivamente y considera que debemos estar en la misma, de acuerdo con los términos que les he expuesto. Por eso, conforme a lo preceptuado en el artículo 17.1 de la Ley Orgánica de la Defensa Nacional, solicitamos la autorización de SS.SS".

Más Info

  • El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, durante la comparecencia en la Comisión de Defensa del Congreso.
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