Escudonota de prensa
Oficina de Comunicación

MINISTERIO
DE DEFENSA

El gran salto para la humanidad

20/07/2019 Twitter Artículo de la Revista Española de Defensa número 363

«Houston, aquí base Tranquilidad, el Águila ha aterrizado». Neil Armstrong confirmaba, con estas palabras, que el hombre había llegado a la Luna a bordo del Apolo 11. Eran las 21:18 horas del 20 de julio de 1969, hace ahora 50 años, y los primeros en oírlo fueron los técnicos que trabajaban en la estación instalada por la NASA y el INTA para vuelos tripulados en la localidad madrileña de Fresnedillas de la Oliva, dependiente de la de Robledo de Chavela.

Las imágenes de Armstrong descendiendo del módulo lunar y su famoso «este es un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la humanidad» llegarían seis horas más tarde. El mensaje había tardado 1,3 segundos en llegar a Fresnedillas, 0,3 segundos antes que a Houston (Texas-EEUU) donde se encontraba el centro de control.

A cargo del equipo transmisor y receptor estaba un jovencísimo ingeniero español de 22 años, Carlos González Pintado, que había empezado a trabajar en la estación un año antes, coincidiendo con el lanzamiento del primer vuelo tripulado, el Apolo 7. Fueron momentos que vivieron con gran expectación «pero no tuvimos miedo de que aquello fuera a salir mal». Tenían total confianza en su preparación. «Entre Apolo y Apolo modificábamos los equipos para que fueran más eficientes y hacíamos muchísimas simulaciones para mantener alto el nivel operativo. Era imprescindible, porque estábamos tratando con la vida de personas».

Metidos de lleno en su trabajo, el equipo de Fresnedillas no pudo disfrutar del acontecimiento con intensidad. «La responsabilidad de mantener el receptor en buen estado, con buena frecuencia y el menor ruido posible y que nuestro transmisor funcionara con la potencia adecuada me hizo dejar en un segundo término lo que estaba pasando en la Luna, que era lo verdaderamente emocionante».

Seguir leyendo

Más Info

  • El gran salto para la humanidad